lunes, 24 de octubre de 2011

COSTUMBRES FUNERARIAS DE LOS INDIOS DEL SIGLO XVIII.


El misionero jesuita Wolfgang Bayer (1722-1785?), visitó la costa peruana  y la región del Collao entre 1752 y 1766. Observa y anota las costumbres funerarias de algunos indígenas de la época: 
“…Comparten con los muertos sus comida y bebida, y les ponen todo aquello que es necesario para un largo viaje, lo cual, cuidadosamente, ocultan debajo del muerto. Ellas temen que los apaleen sus pastores de almas si se les escapa referir estos abusos ridículos, ya que las exhortaciones de nada valen. También le ponen al muerto agujas e hilos, a fin de que durante el viaje puedan zurcir sus vestidos y, asimismo, extraerse de los pies las espinas de las plantas, ya que ellos se imaginan que los desaparecidos deben viajar por ásperos montes cubiertos de espinas. Matan también al perro que le era más fiel al difunto durante sus días, a fin de que pueda protegerlo contra los asesinos, en el camino. Ciertos días del año, se deslizan hacia la tumba, sobre la que vierten chicha (cerveza americana), con el fin de apagar la sed del muerto, chicha que es preparada tan maliciosamente, que se podía suponer que habían rociado con agua bendita, pues no se advertía el olor de esta bebida. Luego, transcurridos algunos años, preparaban deliciosas comidas, en las que libaban alegremente por la salud del muerto, y para que prosiga felizmente su gran viaje a la eternidad…”

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